Uno de los riesgos más comunes relacionado con el agua es la contaminación de origen fecal, provocada cuando los depósitos de agua (tinacos O cisternas) no se encuentran cubiertos, ya que el aire o cualquier otro transmisor como insectos, roedores, pájaros (o nosotros mismos), pueden contaminar el agua. Aquí lo que necesita hacer para mantener la higiene de sus depósitos de agua.
Las medidas públicas
La desinfección del agua para uso y consumo humano (destrucción de hongos o bacterias, principalmente, causantes de enfermedades), es una medida de salud pública utilizada para reducir la incidencia de enfermedades como cólera, hepatitis, shigellosis, salmonelosis, fiebre tifoidea y paratifoidea, amibiasis y diarreas, causadas principalmente por bacterias de origen fecal.
En México, el tratamiento más utilizado es la aplicación del cloro en diferentes formas: gaseoso o en compuestos, como hipocloritos de sodio o de calcio y las cloraminas, lo que constituye una barrera protectora contra los ataques de microorganismos cuando éstos llegan a introducirse en los sistemas de distribución del agua.
Sin embargo, debe insistirse, si los depósitos de agua de los hogares no se encuentran protegidos, esta acción puede ser nula.
La acción ciudadana
Para evitar la contaminación del agua, una de las recomendaciones es que tanques y cisternas mantengan la tapa respectiva, lo que constituye una barrera física que evita la contaminación. Además, si bien técnicamente el consumidor recibe agua saludable en sus tomas, no basta con tapar los depósitos para mantener la higiene adecuada de los mismos. Por tal razón, las recomendaciones tienen la finalidad de orientar a la población para conocer cómo se pueden lavar y desinfectar los depósitos de agua, y así evitar la propagación de diversas enfermedades. No olvide que es responsabilidad de todos que los depósitos de almacenamiento (incluidos piletas, tambos y otros) se encuentren limpios y desinfectados. Sólo así la población en general podrá evitar enfermedades gastrointestinales.
LAVADO
Si se lavan y desinfectan los depósitos de agua dos veces al año, es posible prevenir muchas de las enfermedades gastrointestinales
1.- Cierre el paso de agua del tinaco o cisterna, procurando que se vacíe en su totalidad.
2. Si se tiene bomba para elevar el agua al tinaco o cisterna, apague el interruptor o switch.
3. Clausure la salida de agua del depósito tapando el orificio de salida; con ello se evita que cualquier residuo circule hacia la red de distribución y obstruya la tubería.
4. Quite el flotador y la varilla
5. Extraiga por la parte superior el agua que ha quedado en el tinaco hasta dejar unos 10 o 5 cm de líquido.
6. Cepille el interior del depósito (paredes y piso), con especial cuidado en las uniones, enjuague con agua limpia.
8. Recoja el agua sucia utilizando recogedor, escoba, jerga y cubeta. Extraiga el agua del enjuague con jerga y cubeta limpias
Desinfección
Preparación de la solución desinfectante
Prepare una solución de cloro en una cubeta; por cada litro de agua agregue 8 ml (una tapita) de blanqueador comercial (cloro). • El volumen de la solución utilizada para desinfectar el tinaco deberá ser suficiente para aplicarse con cepillo en todo el tinaco o cisterna.
Dudas sobre la calidad del agua
Si no hay seguridad sobre la calidad del agua, es necesario:
• Hervirla 3 minutos (el tiempo se calcula a partir del inicio de la ebullición), o
• Desinfectarla con cloro (añada una gotita de cloro comercial por cada litro de agua; agite y deje reposar 30 minutos antes de consumirla; éste es tiempo suficiente para que el cloro actúe sobre los microbios), o
• Utilice sustancias germicidas, como yodo o plata coloidal, siguiendo las instrucciones que se especifican en las etiquetas de estos productos.

